19/01/2010

RUN RUN PARTE II

   “¿Qué hacer cuando uno se siente abatido por un desamor? ¿cómo salir adelante cuando ya dejaste el encierro y la inanición? ¿cómo lograr volver a sonreír? ¿de dónde saco las fuerzas y las ganas para hacerlo cuando me creí “morir en vida”?

            Nuevamente me disculpo, pues no hay una respuesta exacta para estas cosas, no hay nada que con precisión te saque del abismo donde estás metido cuando te han tirado a la basura, pero existe de verdad algo, siempre hay algo dentro de ti que te hará salir adelante, simplemente alguien o algo hará que esa inquietud que emana del instinto de supervivencia, te haga dar el brinco de vuelta a la vida, el chiste es buscar ese motivo, esos motivos, o que alguien te los encuentre, de cualquier forma debe de haber algo que te distraiga y te guste aunque al principio lo tomes con apatía y desagrado.

            “Después de 3 meses de desolación, de terapia, de lecturas, de observar el sol como se refleja en los muebles, sabiendo que es maravilloso, pero sintiendo que simplemente no brilla ni mueve nada, después de intentar levantarme con “ganas” buscando un incentivo, después de por fin lograr reír de un par de chistes de los amigos en la marcha aquella que vimos pasar, comenzó el cambio.

Necesitaba sentirme en vida de nuevo, y lo que me llegó fue grandioso y fenomenal, un café, una obra de teatro, un susto por parte de mamá que gracias a los dioses solo fue eso y una prueba de manejo, ¿cómo podía negarme si todos los factores involucrados me agradaban? ¿y, si el despertar a la realidad por un susto me hacía sentir nuevamente la sangre en mis venas? no pude más que decir sí y de verdad agradezco en este post esa invitación que me abrió el Zaguán hacia un mundo libre, nuevo y lleno de sensaciones, que me hizo revivir, así que vamos a cambiar de canal” Así que nos fuimos a volver a vivir:

 

VW de México realizó su exhibición en el estacionamiento del Estadio Azteca (me gusta más ese nombre), llegamos por la tarde y a pesar de que esos días había llovido a diario, nos tocó la suerte de que no sucediera. Pudimos manejar el nuevo Gol, que para mi sorpresa en su versión más austera derriba la vista y el equipamiento de cualquier Chevy aunque gaste solo un poquitito más de gasolina, resultó lindo, pues la VW cuida el aspecto visual en este modelo, me agradó, me agradó, sobre todo la versión sport, claro está, con bolsas de aire, frenos ABS y 4 cilindros, parece primo del Golf pero más chiquito y un poco más cuadradito que éste y que el Pointer. Vimos así mismo el Golf GTI, que sigue siendo muy de mi agrado, aunque sigue siendo caro para mi gusto.

Hablando con una persona conocida que corre autos, nos dijo que el rendimiento en pista del Golf GTI, resulta precario, que apenas en horas de manejo las balatas pierden su vida y tienen que ser reemplazadas con mucha frecuencia para un par de días de carreras, lo que no sucede con el Bora, que eminentemente es más eficiente en su sistema de frenado aún comparado con el Jetta Disel, además de que su estabilidad, a pesar de ser un auto más grande resulta mejor, o sea, el ganador de la categoría VW para carreras es el Bora.

            Nos alistamos en turno para manejar un Gol sedán y un Jetta europa, mientras vimos como había un piloto que manejaba intrépidamente un Jetta Disel, dando giros y esquivando los conos. Por fin nos subimos al Gol, que resultó ser cómodo en la parte trasera a pesar de los tirones que el instructor al enseñarnos cómo pasar por los conos provoca, tiene un habitáculo agradable y deja pasar menos ruido del motor y del medio ambiente. El piloto tomó el asiento del copiloto y probamos el Gol aunque fue la versión básica la vuelta fue genial también, claro, no se tienen las habilidades de ellos que a eso se dedican, pero es muy rico sentir, aún de pasajero, la adrenalina de la velocidad y los volantazos. Por fin llegó mi turno y el instructor al mostrarme el recorrido tiró un cono, claro que le dije que entonces yo podía tirar 2 ó 3, cambiamos de posición tomé el volante y no puede evitar dar un “arranconcito”, pasé todos los conos sin tirar ninguno y apretando el acelerador, giramos dando una vuelta completa, había un charco al cual le tenía ganas, regresé girando en reversa y acelerando  y de frente lo pasé salpicando todo, pasé por los siguientes conos acelerando a fondo para llegar al punto inicial frenando a fondo y comprobando el ABS. Al bajar una de las mujeres que trabajan ahí me felicitó y me dijo “arriba las mujeres, tú eres de las mías” y que no había visto en todo el día un hombre que hiciera lo mismo, me apené, pero la adrenalina que te hierve en las venas y los comentarios, se sienten súper geniales y te hacen vivir una buena experiencia cuando en verdad lo necesitas y sobre todo cuando esa gente no sabe nada de ti.

 En general, a pesar de que para carreras no sean tan buenos autos, para ciudad su desempeño en estabilidad y rendimiento hacen del Gol una buena opción de compra económica. El Jetta por su parte no deja de ser un gran favorito, pues su habitáculo te brinda confort, un mayor silencio con respecto al motor y el exterior y, una suavidad en su palanca de velocidades.

Maravillosa experiencia, a veces se necesita para sentir la sangre correr, toda la tarde fue genial y llena de sensaciones, por lo que les “receto”, que si se sienten solos, engañados, abatidos, acepten esa invitación, de alguna forma busquen, o que sus amigos los lleven a ese lugar o esa práctica que tanto les guste, nadar, gotcha, tiro, sky coasters, películas de terror, comedia, teatro o lo que sea, con tal de sentir la adrenalina olvidarte del mundo y más con una agradable compañía, si es posible, o con quien mejor te sientas.          

 

¡Vuelve a vivir! Sobre todo cuando hubo personas que de verdad no valieron la pena y que no valen ni la más mínima pena para seguir berreándoles tanto tiempo, tan solo nos hicieron perder tiempo de nuestras valiosas vidas y desperdiciar lo más valioso: la vida misma, tan solo para que nosotros estemos tristes y esas personas felices. Solo piensen, en una persona en su lecho de muerte, y llega un ángel y le dice que le da una hora de salud para hacer lo que quiera, esa hora haga lo que haga la persona será increíblemente valiosa, entonces ¿porqué menos preciar nuestro tiempo en este mundo tan solo porque es cotidiano? ¿por qué seguir desperdiciándolo en tristeza y soledad por alguien a quien le valimos madre y se fue? Evidentemente siempre va a doler, no se puede mentir, toda la vida va a doler si fue gente a quien amamos de verdad, nos hayan amado o no, aún así con el tiempo va siendo más ligero, va siendo más pasable. Nunca olvidaremos y llegaremos tal vez a soltar una lagrimita por ese ayer, pero de eso a que afecte una nueva relación o a que sigamos desperdiciando nuestras vidas, nuestros minutos invaluables ¡no debe de ser! Con todo y la tristeza y las lágrimas y el mocasín a medio colgar y los kleenex en la mano hay que salir con todo y ese pesar.

Así que mientras llega “ese alguien”, o si está tocando a tu puerta o llamándote para levarte a un lugar a que te sientas bien y vivo, ¡ve! no lo dudes, es más, ¡ni siquiera lo pienses!, solo déjate llevar y llénate de adrenalina pura, eso hace que tu triste corazón vuelva a latir y vuelvas a ver la vida como vida, recuerda que debes de dejarte llevar por el caudal del río de las aguas turbias a las tranquilas donde amanecerá. Sí, en esos momentos no te importa nada, no quieres nada, pero no busques las ganas en ti, ni te obligues a tener ganas, solo oblígate a pararte y salir, a aceptar compañía de quien sea que te quiera. ¡Sal y busca eso que te hace vibrar o apasionarte! Miren la experiencia de nuestra persona en cuestión:

“-Solo puedo decirles que esa semana me llenó de vida y de sangre nueva mi cuerpo, esa adrenalina fue combustible para estar hoy relatándoles esto. No busquen a nadie porque solo llegará, recuerda que ‘cuando es para ti, ¡aunque te quites!, y cuando no es para ti, ¡aunque te pongas!’. ¿Aún así cómo vas a hacer que te encuentren si te encierras? ¿o si no tienes visita alguna?, ¡muéstrate! ¡no te encierres! ¡‘el que no enseña no vende’!-“

  Enseña cuanto vales y como vives la vida con la pasión que te gusta y serás más atractivo, pues por lástima no estarán a tu lado, si estás triste y mal será sacarte la lotería si alguien se fija en ti en ese estado, además de que no vas a querer que estén contigo así, es mejor salir, mostrar tus cosas buenas aunque la gente sepa que estás triste y en un proceso, pero que vas a salir. Tú no escogerías un mango con manchas todo aguado y mayugado, a seleccionar un mango solito tal vez triste pero bonito y firme, así que  hay que retomar la vida, recuerda como los árboles, de pié, siempre hasta la muerte: de pié. ¿Está difícil? ¡Sí! ¡Está bien mugre difícil! Pero solo es una vida y hay que vivirla, solo existe el presente, no hay nada más.

¡Anda ve por esa dosis de adrenalina que te servirá por un buen tiempo!
 

HAY QUE APRENDER A RECONOCER ERRORES Y PEDIR PERDON

          Cuando dos personas se separan, después de vivir juntas, lo más sano es dejar bien claro desde el principio qué sucederá con los bienes, el dinero y las deudas, sin embargo, en la mayoría de los casos evitamos el tema ya que resulta engorroso, molesto y de “mala güero”. Engorroso porque nos olvidamos del amor rosa y comenzamos a ser territoriales a luchar por el más y tratar de que nunca sea menos, al menos en iguales partes; molesto, porque alguna de las dos partes resulta que se enoja o se hiere y es bien difícil llegar a acuerdos porque parece que se está atacando, o nos están atacando cuando tan solo se busca una resolución en paz, por el “si sucediera”; y de “mala güero”, porque lo puedes atraer. No, ninguna de estas cosas debe ser un impedimento para quedar muy bien y muy claramente de cómo se repartirá todo, así que si aún están a tiempo, háblenlo bien, tomando una vez más en cuenta lo experimentado por nuestra persona en cuestión:
“Yo no estuve a tiempo, en mi relación no importó que yo fuera quien tuviera más, o no pues lo único que me importó fue hacerle feliz y darle todo lo que en mis manos estuviera al alcance. Al final no me importo perder, pues lo negro del luto por la pérdida de la persona me impedía ver, que después de todo, tan solo se mostraban los intereses, nunca una compasión por mi, por lo que sentía. Mis amigos hicieron cuentas, sumaron y restaron como si fueran bienes mancomunados y se cansaron de arrojarme a la cara la realidad, pero ya lo hecho, hecho está y en esos momentos te “apendejas”, porque lo único que quieres es a la persona no importando que te quedes con una mano enfrente y otra atrás, pues solo piensas que con esa precisa persona, a la par podrían lograrlo todo. En esos bienes, se fue el carro, si ya sé, ¡ya sé!, (para quienes me conozcan), pero así fue y aunque hubo quien les dijo, que estaba mal, no les importó, no soltarían prenda y yo no iría a pelearles nada, pues había perdido lo más importante para mí en ese momento en el que nada me importaba ya de este mundo, aunque después me daría cuenta que el abrir los ojos había tenido un precio monetario y aunque doliera el codo, ya al abrir los ojos, así era.  

Pues bien, hace unos días recibí una llamada a mi celular, yo no había despertado bien aún, además de que en mi celular solo tenía registrados pocos números, aún no los había pasado todos, por lo que no supe quien llamaba, al principio pensé que algún clientea clienta y ya casi al final me di cuenta de quién era. Mi ex me llamó para decirme que estaba visto que el coche no quería estar con ella, con un tono lamentero y que deseaba que estuviera en buenas manos y qué mejor que las mías, porque yo cuidaba bien los coches, le pregunté aún pensando que era mi clienta, qué era lo que tenía, me dijo que el soporte del motor, en ese momento como que lo ligué con mi ex carro, pero seguí escuchando que  a pesar de ello, me dijo que tenía todos los papeles de agencia donde decía que estaba bien de todo, y que no lo movía para que no le pasara nada en el motor. O sea, ¿me explican? ¿cómo lo puedes llevar a la agencia y que te digan que está todo bien y luego sepas que está mal del soporte del motor?, bueno de eso ya ni pedí explicación y pregunté en cuánto lo vendería, me dijo que como en 40, yo pensando que era un Astra o algo así. Entonces me dijo, -lo vendo en eso porque lo he cuidado como me enseñaste-, fue cuando certifiqué quién era y ya no dije nada, me dijo que si me interesaba le mandara un mail o un mensaje, se hizo un silencio y entonces me dijo, bueno bye, y yo le contesté “adiós”, a sabiendas de que yo nunca digo adiós, ya que para mí el adiós es para siempre o porque ya no quieres ver a esa persona y ella lo sabía bien.

Bueno, después del chisme, vamos a analizar la situación, la cuál comenté con mi hermana, me dijo qué cómo era posible que me hablara como si nada, con ese cinismo tan fresco, pero que era muy bueno, yo me reí y le dije que cómo era posible que fuera bueno, si me agarro con la conciencia adormilada y sin saber quién era, si hubiera sabido, no le contestaba, pero me respondió que era bueno porque no le reconociste y ESO era un gran paso y era lo bueno. Una voz que conocí por 4 años, se había desasimilado de mi entendimiento inmediato y eso es lo bueno. Recién terminada la relación escuchaba su voz, comenzaba a sudar frío, ahora no fue así, aún en el momento de reconocerla, tan solo me dio coraje que me quisiera vender mi ex carro, eso sí, pues sabía bien que adoraba el auto y claro, pensó que corriendo lo compraría.

El problema aquí es que aún no comprende lo que hizo. Yo no puedo decir que soy inocente, si han seguido mi historia, saben bien que también hice algo malo, pero no hacia esta personilla además de que reconocí mi error y agaché la mirada, sé que estuvo muy mal lo que hice y que errar es de humanos, aunque parezca justificación, pero no lo es, es una estúpida realidad que existe y después de todo la vida me cobró mi error con la misma moneda. A mi no me hubiera gustado para nada haber caído en ese error, y en este presente aún me reprocho la estupidez de hacer las cosas mal. Esos no lo entienden, ni mi ex ni su pareja, mi ex pensará que lo que hizo estuvo bien, porque ya no me amaba era mejor dejarme, pero nunca como lo hicieron, a traición y con mentiras, humillando, en fin, es volver a decir lo que ya postearon anteriormente, lo que ahora está a discusión es que, a pesar de 10 meses ya, aún no comprende que estuvo mal, y me habla como si nada. ¡que enorme cinismo! Lo único que se ve aquí es su interés tapado por una “buena acción”. Sabemos bien que compraran auto nuevo, por ende mi ex auto les estorba, o necesitan el dinero para el otro, entonces pensaron “se lo vendemos a quien siempre lo quiso, pues lo comprará corriendo, nosotros obtenemos dinero y allá lo que siempre ha pedido, el coche” y así mi ex “no se sentiría mal”. Esto a sabiendas de que antes que se fuera le pedí, le rogué estúpidamente que me dejara el auto, pero nunca quiso, ahora cómo pretende hablarme como si nada y encima que le acepte un auto en el cual manejó mi rival, su amante y quien más le hizo daño a mi familia, ¡por los dioses! Un auto donde ambos vivieron cosas ¡NO! ¡ENERGÍAS NEGATIVAS! En verdad no entiendo cómo es que no entienden, es un laberinto de ideas y razones, yo no entiendo que no entienden que simplemente ¡NO ES CORRECTO! Bien lo dije un día: ¡INSENSATEZ HUMANA!

La cuestión es lo que alguien siempre dijo “hay que evolucionar”, y si supiera esto sabría que de plano no evoluciona. Pues no importa con quien estés, sino que trates de ser mejor cada día, porque la vida es una y solo lo que haces aquí cuenta.

Nadie es perfecto, ni lo lograremos, pero siempre intentamos ir puliendo los errores para acercarnos a la perfección, o al menos disculparnos por ellos intentando no volverlos a cometer, sin embargo aún hay personas quienes hacen un gran mal y les va bien, como estas personas. Es muy rara la vida pues muchas veces las cosas se acomodan y suceden por algo y a veces las cosas están muy desacomodadas hasta el caos, es entonces cuando lo justo hace justicia y a veces lo injusto llega al colmo de la injusticia, aunque sigue siendo un Ying Yang, para mí es como este mismo blogger lo comenta: “el error en el sistema, sistema llamado vida”.

 

Aterrizando las cosas:

Espero que este post les sirva para dos cosas, al menos: Una es para que siempre de los siempres hablen bien con su pareja sobre los bienes, si llegase a haber una separación, esta sea lo más pacífica y civilizada posible. Y la otra es que si cometiste un error, abre los ojos, acéptalo y discúlpate, aunque sigas haciendo lo que estés haciendo o aunque ya no lo hagas, esto es, la persona que traicionó pudo pedir perdón por la forma que hizo las cosas, aceptar y comprender el porqué pide perdón y cuál es el error, porque si uno no entiende el error, no tiene caso pedir ni disculpas, hay que comprender muy bien el error, para entonces pedir disculpas y eximirse a sí mismo. Aquí no importaba si seguía o no con su amante que convirtió en pareja, si no que comprendiera que lo que hizo estuvo mal: “Aún recuerdo que días antes del final aconsejaba a su hermano menor para que no hiciera cosas así y rogaba porque no conociera a una perra oportunista que lo engañara y le hiciera daño” ¡Hay que predicar con el ejemplo!, pero esto nunca lo vio, ni lo entendió.

Aún no comprendió lo que hizo, y en el mundo del bien y del mal, hizo mal, aun así yo no se sabe si algún día lo entienda y a veces se llega a pensar que nunca lo hará. Así que aprendamos de estas conductas para que no las practiquemos aquellos que deseamos seguir adelante y evolucionar o para aquellos quienes nunca lo han hecho, sepan que no deben de caer en estas malas conductas.

 

Reflexión:

En la vida existe “el amor de tu vida” y muchas veces no es solo uno, pero siempre hay uno que es el más grande y el más intenso con quien con suerte compartirás el resto de tu vida y te hará inmensa y humanamente feliz.

En la vida existe “el desamor de tu vida”, puede no ser uno solo, pero tal vez exista el más desolador y más lastimador. Este está conformado por  aquellas personas que te dejan, que te abandonan, que te tiran a la basura después de usarte como alfombra o escalón, aquellas personas que te llenaron el corazón de sangre prometiéndote hacerte inmensamente feliz y un día negro, lo drenaron hasta casi la muerte haciéndote inmensamente infeliz.

Hay personas que te hacen feliz, pero hay personas que te hacen infeliz y qué mejor la letra de la canción de Thalia, “equivocada”para explicar como todas aquellas fueron “el desamor de la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=XXmD6hH3IlQ

22/12/2009

¿CÓMO ACTUAR ANTE LA MUERTE?

El tema más escabroso para mi parecer y que no puede conformar tan solo un post, pero se ha llegado el momento por los recientes acontecimientos de escribir el primero. Murió de un paro cardiaco un chico de 24 años, fornido y atlético, ¿fueron los anabólicos? ¿o simplemente surgió una muerte de algo que no sabían que era, pues ya se había sentido mal?, Muere la jefa y amiga de una amiga, inesperadamente, hoy da una orden y mañana la están velando. Fallece el abuelo de una ex, la edad, las complicaciones. Cae víctima de un paro cardiaco la mamá de otra amiga, la operan del corazón, no resiste, muere. Se desvanece la tía de otra amiga, ya era grande, tal vez sí se lo esperaban. Las dos últimas, mueren el mismo día… Un mes más y muere la otra tía, casi madre de la misma amiga y por si esto fuera poco, a los días muere la hija de una compañera de trabajo a sus 16 años. ¡Dios, qué impacto! Con religión o no, simplemente un minuto de silencio en honor, respeto y por el descanso en paz de éstas personas conocidas y por todas aquellas a las que hemos perdido y que tan solo nos resta resignarnos a ser sus dolientes.

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Tal parece que despediremos este año con esos huecos que se han quedado para siempre, nos quedaremos con un plato menos, una silla menos en el comedor y un hueco más grande en el corazón.
Pérdida, dolor, angustia, miedo, desolación, frustración, miedo, ira y resignación, son algunos de los sentimientos que nos embargan el alma el corazón y la razón, no podemos dejar de sentir alguno, todos, o uno que otro más, es natural, es humano. A pesar de que hace unos meses deseé morir, siempre estuvo presente mi aberración a la muerte, un sentimiento que comparto con muchos, una condición humana que tiene muchas medidas dependiendo de cada persona, pero que siempre prevalece en la sangre misma. No importando si lo aceptas o no, va a suceder, diría GC:
La muerte tiene tan certera su victoria, que nos da una vida de ventaja…
¿Y qué vas a hacer con dicha sentencia ineludible?
La única cosa que podemos asegurar en esta vida, el único hecho certero y del cual no podemos hacer nada al respecto, del que no podemos escapar por más poder, ciencia, dinero y por más inteligencia que tengamos, es el morir, no hay de otra, todos moriremos y te lo firme Dios, o el mismo demonio, o simplemente si nadie lo firma, si nadie lo afirma, así es, irónica realidad: TODOS MORIREMOS. Nos estremecemos al leer o escuchar esa frase, unos más otros menos, y la idea se siente de la reverenda fregada, por más fuerte y resignado que seas, por más que aceptes el hecho, el que se te muera alguien a quien amas y el que sepas que vas a morir es un hecho que pareciera diabólico, natural y evidente, dependiendo de la persona. A lo largo de mi vida me he encontrado con personas que opinan y sienten diferente al respecto, desde la persona que no quiere ni pensar en ello y evita de la forma más loca, los funerales o las calles que tengan funerarias con tal de alejarse del mismísimo hecho, como quien dice con toda la tranquilidad del mundo y con voz resignada y muchas veces hasta de “no tiene la mayor importancia”, que es un proceso natural y que ha de pasar. Pero no, no he conocido persona medianamente cuerda que cuando llega el momento de perder a alguien amado, o que se ve tan “cerca” de que la parca le dé la mano, no incida en ese “miedito” o esa “cosa rara”, que se siente cuando ya se ve “de a de veras”. No, no importa si lo comprendes o no, porque al final de cuentas nadie lo comprende realmente, sigue siendo un tema tabú, sigue siendo ese “algo” que inquieta a rico a pobre, a hombre, mujer o quimera, o simplemente a un animal que cuando ve amenazada su vida, corre despavorido, tenga entendimiento o no, el instinto básico siempre es “run for your life!”, o sea el pavor y miedo a la muerte inherentes a que tu instinto de supervivencia te mantenga vivo.
Hemos hablado de las pérdidas y estas con respecto a un ser amado, esta forma es la manera más cruel del mundo, sin embargo, tal parece que nos enseñaron a que moriríamos en ese momento justo en que nos den la terrible noticia, pero no, el 99.99% de la gente sobrevivimos a tan crudo hecho, hayamos perdido a la persona por cualquier motivo. Tan solo la gente con afecciones cardiacas o ciertas deficiencias físicas o de enfermedad, no logran sobreponerse e integran ese 0.01% que muere al experimentar esa experiencia o simplemente se deja morir o se suicida ante la inaceptación de tan terrible vacío en una absurda realidad. Por otra parte estamos quienes “aguantamos vara”, no por valientes o por fuertes o dárnosla de muy poderosos o centrados, simplemente porque la corriente del río llamado vida, sigue fluyendo y te arrastra a su paso, las cosas no se detienen, siguen su curso y “a forciori”, no por ser muy fregones, si no porque simplemente así es la naturaleza y su curso, por eso pasamos por ese transe, por ese trago tan amargo como el tomar ácido y quemar nuestras entrañas y boca para no volver a sentir más nada, sin embargo, sentimos que nos desgarramos y que el sufrimiento es insoportable, a veces lloramos a mares y a madres, hasta que los ojos casi se nos van a reventar y ya no existen lágrimas, se convierte en un llanto “seco”, pero igualmente agraviante y es cuando nos sentimos desmayar o morir, después de que también nuestra garganta ya está seca por tanto lamento. No queremos seguir adelante y deseamos la mayoría de las veces poder estar en “su lugar” y sacrificar la vida propia para darle vida a esa persona y para desvanecer nuestro dolor dejando de existir. Gritaremos, patalearemos, dejaremos de comer, no nos separaremos del ataúd, de su cuerpo que aún está aquí, nos desmayaremos, vomitaremos el vacío… en fin, tantos tintes tristes desoladores y enloquecidos, pero, nada de nada hará que la persona vuelva a abrir los ojos, así lo deseemos en medio de nuestra negación, así lo roguemos prometiendo hasta lo que no porque suceda el milagro, así nos flagelemos o juremos las más sacrificadas mandas, no, así nada más: no volverá a moverse, no volverá a respirar, no volverá a hablar, ni a escuchar y esto es lo más jodido del asunto además de que nos reprocharemos el típico “hubiera”: “le hubiera dicho que le amaba”, “le hubiera dicho que me perdonara”, “le hubiera dicho que le perdonaba” y así un sin número de hubieras, “hubiera estado ahí cuando me llamó”, “hubiera hecho más para…” “no hubiera hecho aquello porque…”, pero como siempre, el hubiera no existe, lo que le dijiste o no, ya está en el pasado y no hay cambios, ya no puedes. Nos echaremos la culpa por su muerte o buscaremos culpables, pero al final es absolutamente irremediable el hecho: perdimos a la persona, ni la cárcel ni la muerte para los posibles culpables te regresarán a ese ser.
Las horas pasarán y llegará el adiós definitivo, el ataúd en la fosa, la tierra cayéndole, las ganas de aventarse ahí mismo y descansar para siempre a su lado para borrar su ausencia y el dolor estúpidos estados que nunca deseamos sentir. Esperaremos el humo blanco de la chimenea, desearemos derribar la puerta y sacar del horno a nuestro ser querido, nos entregarán las cenizas y volveremos a llorar amargamente y ya no habrá nada que hacer, pero la cuestión es que no había nada qué hacer desde su muerte, porque lo que pudiste hacer lo hiciste a la medida de lo posible cuando vivía y si no lo hiciste, la lección es atroz, el aprender que hay que hacerlo todo en vida y decirlo todo en vida.
Los casos de más incertidumbre son cuando no hay un cuerpo, cuando siempre habrá la duda de si habrá muerto o si vivirá, aunque lo más seguro es lo primero. La duda podrá carcomerte la vida misma o destruir parte de ella y así mismo, la persona ya no está, ni volverá a estar, es muy cruel, es lo más frío y atroz, pero nada ni nadie puede cambiarlo.
Entonces pasarán los primeros días horrendos, donde deseamos despertar y que haya sido una pesadilla, pero volveremos a llorar sabiendo que es la vida misma, la estúpida realidad insoportable. Veremos sus fotos, sus videos o sus cosas, tal vez nos neguemos a verlos y a evitar el tema. Tal vez durmamos con su sudadera, en su cama o con una imagen de la persona, rogando a diario por despertar en el pasado, por viajar en el tiempo y cambiar los acontecimientos, pero la vida sigue así, como está, cada vez que despiertas con la ingenua esperanza de que la realidad sea otra, tan solo despiertas para volver a llorar y sentir esa hiel tan amarga. La gente te dirá “a él, o a ella no le hubiera gustado verte así”, y es la más neta verdad, si esa persona te amó es la única verdad posible, no le gustaría verte así. Simplemente pensemos lo que nos gustaría a nosotros que la gente que nos amó y se queda haría: ser recordados y continuar con sus vidas. Si fuéramos un espíritu y viéramos que están sufriendo y que su vida se ha detenido y pudiéramos hablarles, les diríamos que no nos olvidaran, que nos siguieran amando por siempre, pero que ya no sufrieran tanto y que continuaran con sus vidas, eso haríamos por el amor que les tenemos.
Lo más importante que deseamos es no ser olvidados, tener un lugar en esos corazones vivos, pero ese recuerdo trae dolor. El chiste es lograr recordar buenos momentos sin permitir pensar en la triste ausencia como tal, solo mantener el recuerdo bonito real y bueno, vetar el mal pensamiento impositivo.
Entonces, nos gustaría que esas personas siguieran su vida, pues no queremos ser el motivo de su amargura, pues solo deseábamos la felicidad de ellos. Estos dos aspectos son los más importantes y los únicos que pueden servir a quienes sobrevivan a la persona. Hay que volver a sonreír, porque a esa persona le hubiera gustado y porque nos hace bien para seguir con la vida, esto no quiere decir para nada una falta de respeto o cariño ante su muerte, el que no sigamos llorando amargamente no quiere decir que le hayamos dejado de querer, porque nunca nos dejará de doler, porque pueden pasar 2 mil años y en algún momento que será plenamente válido, volveremos a llorar su ausencia para desahogar el dolor, pero solo eso debe de ser, no debe de derribarnos nunca, porque se sigue, meramente vivo. Ahora hay que seguir con la vida, salir, trabajar, planear, soñar y divertirse, sí, divertirse aunque pensemos que es una abominación, después de un periodo hay que divertirse porque es nuestra vida y porque así mismo le hubiera gustado a esa persona, vernos sonreír por un logro, por un buen momento, por disfrutar a los amigos, a los familiares, o simplemente porque un mimo o payaso de la calle nos giró los labios y afinó las patas de gallo para hacernos reír. El ir a una obra de teatro y reír, no significa que su memora se manche, para nada. El no vestir más de negro o nunca haberlo usado ni en su funeral, no representa nada, pues es solo una señal para la sociedad, el luto verdadero se lleva en el alma, la mente y el corazón, aunque deseemos mostrarle a la gente nuestro dolor con una indumentaria un listón o una esquela para lo que se siente y en lo que se siente al final de cuentas la sociedad no tiene cabida.
Habrá personas que no lloren, y que tal vez a su manera sientan su dolor. Tal vez se encerrarán en su cuarto y sin que nadie sepa se permitirán desmoronarse sin que nade lo sepa. Tal vez no llorarán nunca y esa amargura les hará daño encerrada en el pecho, en el alma, porque si bien es respetable el que no se llore porque somos todos diferentes, existen cosas similares por mera naturaleza entre individuos, el comer, dormir, por mencionar algo. El llanto se hizo para lavar el alma, el corazón, la mente, para desahogar aquello que no tiene remedio, por ende debemos dar siempre rienda suelta al llorar.
Habrá quien se ocupe de todo el servicio y habrá quien no tenga fuerza para ello y todo esto es válido, cada posición, cada sentir es respetable, porque somos diferentes aunque todos dejemos de existir de la misma forma.

¡¿Qué hacer?!
Pasarán entonces los meses y los años y retomaremos la vida después de que en algún momento preguntamos ¡¿cómo seguir adelante?!. No, no hay una respuesta concisa, si la hubiera ya la sabríamos después de tantos milenios de existencia humana y la estaríamos aplicando, pero evidentemente no la hay y más porque cada uno somos distintos, tan solo nos resta la única verdad y el único consejo verdadero apegado a los instintos básicos y a la naturaleza misma, al instinto de supervivencia:

hay que dejarse llevar por la corriente llamada vida

¿Cómo es esto? Ya hemos hablado del jodido proceso, ese en el que las etapas de negación aceptación, etcétera están involucradas, ese que nadie se puede saltar mientras viva y nos preguntamos otra vez ¿cómo paso ese proceso, cómo lo libro? No, no lo puedes librar y no, no hay una manera única o una respuesta como instructivo. Aquí lo único que nos hace llegar a otro punto en el tiempo es lo que les mencionaba: imagínense flotando en el agua de un río, en los rápidos escarpados con rocas, con agua helada, tal vez, no sabemos, o tal vez solo un poco, nadar. Pondremos las manos en el estómago apretando los brazos contra las costillas, las piernas, el tronco, el cuello, rígidos, cerramos tal vez, los ojos y tan solo estamos ahí, arrastrados por la corriente, pero sí estamos haciendo algo: nos hemos puesto en posición sabiendo que los rápidos y las piedras filosas causaran golpes y heridas, y nos hemos preparado con lo único que tenemos: nuestro cuerpo, como cuando nos dicen que nos golpearán el estómago o el brazo y lo ponemos “duro”, así nos recostaremos en el río, flotando, no intentaremos nadar hacia ningún lado, porque todos los lados son lo mismo, porque no hay salida de ese río cruel, no la hay, estamos en él y esto no es un consejo, es solo una representación de lo que por naturaleza hacemos, estar como en un río. Entonces nos golpeará y cortará, sentiremos un inmenso frío y ganas de dejarnos hundir para no seguir apretando los ojos ante la incertidumbre del nuevo golpe. Pero solo hay que seguir flotando, intentando ver el cielo, intentando ver las estrellas o el sol. Por el momento hay mil ramas secas y horribles cubriéndolo, a través de ellas solo se alcanzan a ver nubes de la tormenta que incrementa el cauce, las gotas de lluvia se confunden con las lágrimas en tu rostro, el granizo te golpea la tez, pero tú simplemente debes de pensar en solo flotar y aguantar y aguantar y aguantar pues no puedes hacer nada para nadar, la corriente es más fuerte que tú, podrías hundirte, pero ese no es el caso y algo muy dentro de ti, no te permite hacerlo. Después de tanto golpe de tanta oscuridad y el dolor que casi te hace desmayar o morir, comienzas a ver como disminuye la lluvia, tiemblas aún por da desnudez de tu cuerpo gélida, abatida, lacerada. Las ramas comienzan a ser más sutiles y verdes, ya no hay tanta espina, se va abriendo sobre ti el panorama, el estrecho río se va ensanchando, éste cruza las corrientes agresivas con nuevas corrientes lentas y suaves, las piedras van de desapareciendo de la superficie, el amanecer se nota en la claridad del cielo, el agua se torna fresca y agradable, las cosquillas en los pies por los peces de colores que juguetean en el agua te hacen sonreír, entonces miras hacia atrás, ves con claridad esa mancha negra de la que saliste, siempre estará ahí pero ahora estás en otro lugar y en otro tiempo: ESTÁS VIVO.
Así es como nos sucede, no sabemos en qué momento, después de que los minutos han sido eternos y los segundos casi inmóviles, nos encontramos en otro espacio tiempo, ya nada es igual pero hemos pasado por la garganta ese amargo cáliz. Ahora somos otros, hemos cambiado. Ahora vemos que existen personas a nuestro alrededor quienes se preocupan y nos quieren, que han estado preocupados por nosotros y a quienes restamos interés ante el acontecimiento. Seres que tal vez dependan de uno, pueden ser hijos, familiares o simplemente una persona que te aprecia de verdad. Seres quienes sufrirían muchísimo si te pasara algo. Por ti, por la persona fallecida y por esos seres es porque hay que seguir adelante.

Me encantan los sistemas, la programación, pues de la misma vida se toma su curso para hacer un programa, éste programa debe abarcar todas las posibilidades para ser funcional, eficiente y eficaz, y así nos piden nuestros profesores que los hagamos, prácticamente perfectos. La vida es un sistema, una programación. En mi muy humilde y orgulloso punto de vista, en mi patología sicológica existe un argumento que no he cambiado desde que concibo la inteligencia. La vida tiene en su sistema de programación un grave error y ese error es la muerte. Ya elaboraré de en algún momento, tan solo lo menciono para concluir el tema, porque debemos consolarlos o estar simplemente consientes de que este error de sistema es inherente a la vida y no puede ser corregido. En el momento en que se nos grabe en el existir y pensar dicha idea, podremos simplemente saber que sucederá lo queramos o no, les sucederá a nuestros seres queridos, nos sucederá a nosotros y encontraremos al final de este pensamiento la resignación, porque no hay otra opción más que la resignación. Entonces pensemos finalmente, hoy sufrimos por alguien, un día alguien sufrirá por nosotros, sabemos que no hay nada qué hacer y no hay consuelo sino una helada y cruel realidad, pero así mismo sabemos que simplemente hay que dejarnos llevar por la corriente y decirle e inculcarle a quien conozcamos que el sufrimiento jamás se quitará ni se evitará ante la muerte, solo podemos dejarnos llevar, consolarnos con la verdad de que a esa persona no le gustaría vernos mal y entonces esperar a que las aguas se calmen y se despeje el cielo. No hay más qué hacer, no hay nada posible de evitar, porque ya estamos vivos y hasta que dejemos de existir, debemos ir con el tiempo y la naturaleza que inevitablemente nos creó e inevitablemente nos destruirá.
No olvidemos cosas importantes, o lo más importante:

TODO SUCEDE POR ALGO, AUNQUE SE DE EL CASO DE QUE NO SEPAMOS POR QUÉ SUCECE.

Por ende ¿qué vas a hacer con tu vida? Seguir clavado en el “le hubiera dicho, hubiera hecho, hubiera cambiado esta decisión” etcétera, sabiendo que el hubiera ya no es posible?. ¿qué vas a hacer con tu vida, si a ti mismo te toca TU oportunidad única de vivirla?
Entonces vuelvo a repetir que debemos ser gente de excelencia y tratar de ser lo mejor posible, porque solo existimos aquí y ahora, en este momento en que nos damos cuenta de que estamos vivos, por tanto, no dejes de decir ese “te amo, te quiero, te estimo, eres importante”, porque no sabes si las oportunidades para hacerlo se te acaban en este instante y te reprocharás no haberlo hecho por toda tu vida.
Recuerda que así mismo tú eres importante para alguien más, por ende no le cierres las puertas para que te disfrute, no abandones a quienes siguen vivos. No te hundas en tu dolor vive a la gente que te ama, valorara, explota todo ese potencial de amar que hay en ti, en todos, porque es hoy y es cuando estamos vivos.

Y te vuelvo a preguntar, entonces y después de una lección tan fuerte como es la muerte: ¡¿qué vas a hacer con tu vida?!




21/10/2009

RUN RUN PARTE I

Alguien me dijo por ahí, que cuando yo nací en vez de hacer “¡cuña! ¡cuña!, hice “¡Run! ¡Run!”. Bueno, no es para tanto, tan solo soy una aficionada, la cuestión es que sí, evidentemente me gusta todo lo que tiene ruedas, desde una bici de montaña, pasando por una moto de pista Yamaha R1 hasta llegar al Lamborghini Murciélago.
Primero tuve una patineta de madera y cuatro ruedas chiquititas, tendría como 4 años, luego mi “corre caminos”, un coche de pedales parecido a un buguie donde ponía en práctica todo lo que imitaba desde el asiento del copiloto, (en ese entonces no estaba prohibido que los niños viajaran en ese asiento, lo que resultaba muy peligroso), haciéndola de Maggie Simpson; con mi coche de pedales andaba toda la azotea y me estacionaba entre dos botes, echándome en reversa y corría y daba giros muy fuertes casi hasta volcar el cochecito, tanto fuego le di que un día se me partió, pero mi papá me lo compuso con aluminio y ¡a darle más presión al pedal!
En esos ayeres Mis padres iban a hacer sus compras en Bodega Aurrerá de la carretera México – Querétaro, donde habían dos pistas de go karts, una para niños y otra para adultos, ahí fue la primera vez que manejé, tendría alrededor de 5 años. Comencé a aprender lo que me encantaría toda la vida: “step on the gas”, ¡manejar!. Recuerdo también que me ponía a ver como los adultos corrían en la pista grande y me daba miedo, pero ganas de hacerlo, pues veía como manejaban y se daban sus cerrones un grupo de amigos que siempre iban a practicar.
En ese inter, tuve mi primera bici, que era una Vagabundo con la que iba y venía del parque que estaba a 4 cuadras de la casa de mamá.
Mi segunda experiencia fue alrededor de los 8 años, con un auto antiguo real que un tío había dejado encargado en la cochera de la casa de mis papás, no recuerdo cuál era, tenía un medallón en el volante, era “boludo”, pero mediano, de un color dorado y como de la época de antes de los 70’s. Inmediatamente quise manejarlo, mi papá me dijo como meter primera con la palanca al volante, (pues solo había manejado automático, o sea los Karts), me dijo cómo se manejaba el clutch, el acelerador y el freno, o sea me dio los pasos básicos para hacerlo para adelante y para atrás en un área como de 7 metros y después de hacerlo unas 4 veces, se fue a trabajar y me dejó jugando con el “cochecito” en el garage. Fui muy feliz esos días, regresando de la escuela con la ilusión de ir “adelante y atrás”. Uno de esos días, después de un ruido, se trabaron las velocidades, toda triste fui corriendo con mi papá a decirle lo ocurrido, él se rió de mí y sin más comenzó a caminar hacia la cochera, llegó al coche, abrió el cofre y me dijo, cargándome para que me recargara en la salpicadera y alcanzara a ver, “¿ves estos fierros como ganchos y varillas que están uno encima del otro?”, asentí con la cabeza, “primero ves que no estén calientes, tocándolos rápido, entonces jalas con fuerza para que quites el que está atorado y listo”, claro, sus manotas, contra mis manitas, pero las desatascó y las volvió a atascar para que yo lo hiciera, me costó trabajo, pero así aprendí a desatascar las velocidades, ¡cosa que ya no me sirve de nada porque están muy ocultas en los motores actuales! Pero así seguí de “adelante a atrás”, creándome historias tipo Al Capone, hasta que se llevaron el coche ¡snif! ¡snif!.

Poco después un primo, o alguien así, tenía una mini moto pony o algo así le llamaban, la treparon a la azotea y ahí andábamos saltando tragaluces, desde esa ocasión siempre le pedí a Santa o a los Reyes una igual, pero nunca llegó.
Por fin crecí y como a los 10 años me dejaron entrar a la pista de adultos, claro cuando no estuvieran los que manejaban tan loco, pero comencé a manejar el go kart grande, a pendas y alcanzaba los pedales, era otro mundo, era todo un reto y mucho más cuando comencé a manejar con los mastodontes que manejaban como locos, pues tuve que aprender a esquivarlos, a saber cuando se aproximaban por detrás y hacerme a un lado, pues manejaban realmente rápido y les valía todo. Con la práctica pude al fin, alcanzar su velocidad y alguna vez rebasarlos, lo que seguramente mató su orgullo varonil y “maduro”, lástima, dejamos de ir. No puedo olvidar que ahí mi mamá comenzó a practicar con el Ford Galaxie 500 ‘71, automático, en el estacionamiento y que me permitieron con unas almohadas darle unas vueltecitas.
Estuvo la moda de Xanadu y tuve mis patines de 4 ruedas, con los cuales me iba a patinar con unos amigos y a hacer coleadas, bajábamos el puente de viaducto hacia la lateral a toda velocidad, sí, muy peligroso, tanto que el de atrás se cayó y se raspó todo el brazo izquierdo.
Después tuve mi bici cross, en ese entonces en el parque hicieron como una pista con montículos de tierra, donde me encantaba a ir a saltar y correr.
Conocí a un amigo que tenía una Vespa Ciao, pasaba por mí y nos íbamos a dar unas vueltas, ahí fue donde manejé la primera “bici con motor”.
Mi papá solía viajar mucho a Zacatecas, a su ranchito, y yo moría de ganas por manejar en carretera, entonces mi mamá me dijo que me metería a un curso de manejo, a los 12 años de edad, tomé un curso de chofer (con mordida, por mi edad, claro) en la escuela Continental de Manejo. Recuerdo que tuve que llevar 2 cojines para poder manejar un super Chevy Nova con palanca al volante, de 3 velocidades, para alcanzar a ver y para alcanzar los pedales. El primer día me llevaron al cerro del Peñón de Los Baños, que está por el aeropuerto, para enseñarme como controlar el vehículo en una calle empinada, lo que fue muy cruel al ser la primera vez, debió llevarme ya por las últimas clases cuando uno ya está familiarizado con el vehículo. El auto tenía una barra de metal soldada al freno que recorría el piso horizontalmente hacia el copiloto, el cual, siendo el instructor, del lado del copiloto, podía frenar si nuestros instintos o inexperiencia al volante no reaccionaban en el instante preciso. Ahí aprendí a usar el clutch, el acelerador y el freno, ya que ese auto no tenían “freno de mano”, aunque así se llamaba, era un “freno de pié”, que estaba en el costado izquierdo (como el de algunos modelos automáticos) y que no era nada amigable, como el de los autos de hoy que es palanca en medio de los asientos y que nos ayudan con estas subidas. Claro, la contraparte es que antes los asientos eran grandes y corridos, ahora no y esto puede ser muy molesto a la hora de… ¡Ehem! ¡Ehem!, volviendo al tema, entonces el instructor frenaba el auto mientras uno se iba adecuando a acelerar y soltar el freno y el clutch, para que el auto no se fuera para atrás. Así aprendí, pero en realidad a todo mundo se le va “aunque sea un poquito” el auto hacia atrás en las subidas como las de Viaducto y Eje Central.
Terminé el curso, pero para poder pasar la prueba de fuego tenía que irme manejando de aquí a Zacatecas y de vuelta para aprender a manejar en carretera, lo que para mi papá siempre fue como una ley, “saber manejar bien en carretera es saber manejar bien en cualquier lado”. Entonces me decidí y lo hice: autopista: (tres carriles, acotamiento, los llamados “fantasmas” de ese entonces que eran unos postecitos como de 40 cm de altura por 10 cm de diámetro que tenían pintura reflejante y te indicaban hasta donde llegaba el camino carretera, señalamientos de curvas, pintura en el pavimento, etcétera), esta carretera estaba fácil, digo, camioneta Cheyenne, (¿Y la Cheyenne Apá, bueno, la vendió, no la heredó), automática, ni en cuenta, solo acelerador y freno, bien “a gusto”. Carretera: (2 carriles con acotamiento y señalamientos), no implicaba tanto desafío, tan solo fijarse un poquito más. Carretera vieja “libre” (un carril, acotamiento que desaparecía en algunas partes, a veces ni pintura ni fantasmas), curva a la izquierda con precipicio del lado derecho y las luces de un trailer deslumbrantes que no te dejan ver hacia donde está tu carril, hasta que muerden las llantas el camino de piedra y tierra y el susto del precipicio se te pasa cuando sigues sobre la carretera y el trailer ha pasado, ¡ahí si es difícil manejar! Terracería: (su nombre lo indica, es un camino aplanado con piedra encima, a veces tezontle, tiene vados que son unas cunetas de cómo un metro de ancho para que pase agua de las bajadas pluviales de los cerritos), hay que aprender a maniobrar, pues el vehículo se derrapa con facilidad en las curvas y al frenar antes de los vados, que a veces no se ven. Y finalmente, Camino: (simple tierra, media aplanada por el paso de algunos pocos vehículos que suben, por las bicis, por las motos y por el andar de la gente), en estos caminos, a pesar de ser desierto, si llega a llover, es muy probable que se te atasque la camioneta, como nos llegó a pasar. Hay que aprender a evitar los charcos, porque no sabes cuán profundo es o si tiene una roca afilada que te ponche la llanta. Hay que manejar de tal forma de que las llantas vayan en las crestas del camino, porque si no, el vehículo puede pegar con éstas, abajo y causar daño o atascarse, a pesar de que esté seco el camino, ya que puede quedar “trepado” en una cresta o atorada toda la parte de abajo, todos se tienen que bajar y echarlo en reversa, empujando para sacarlo.
Y así me fui, ida y vuelta, aún recuerdo que de regreso papá se quedó dormido, ya ven ley de Murphy, justo en este instante viajaba por Dolores Hidalgo, en una carretera que tiene árboles de ambos lados y que se cierran por encima de la misma. Doble sentido, un carril, acotamiento pequeño, recuerdo como vi dos vehículos “jugueteando” irresponsablemente a lo lejos, bajé la velocidad, pero ellos aceleraron al máximo, el de atrás cambió de carril al mío para rebasar, tal vez quería demostrar su hombría (e irresponsabilidad), al rebasar a su compañero a tan corta distancia del vehículo que venía en contraflujo (yo). Aunque ya no tenía casi ni distancia ni tiempo para hacerlo, frene y me hice al acotamiento lo más posible, en el último momento, como en escena de película, el idiota aquel, comprendió que era imposible rebasar sin un impacto, entonces frenó y se pasó atrás de aquel a quien iba a rebasar. Solté el freno y aceleré, mi papá sintió el movimiento y cuando abrió los ojos, solo alcanzó a ver cómo regresaba a mi carril, vio que íbamos solos por esa carretera de árboles y solo me dijo ¿todo bien? Y yo pasando saliva, le dije “Umhum”.
Así fue como me permitieron manejar a tan corta edad, a pesar de no tener licencia a los 14 ya llevaba y traía a mi mamá a Perisur o a Satélite, eso sí, con responsabilidad, a pesar de mi edad, pues en ese entonces era lo único para mí que me imponía respeto: el manerjar con responsabilidad, pues me enseñaron que no solo tu vida depende de ti, ni la de los que van contigo que son tus seres queridos, dependen también todas aquellas que se cruzan contigo.
Luego, siempre tuve la suerte de ser quien no tomara, entonces me tocaba manejar hasta que tuve mi coche propio, por un tiempo, luego mi mamá me regaló la mitad de una moto chopper 150cc y yo puse el resto, recuerdo que el vendedor me preguntó que si sabía manejar moto, le dije que no, que si había un lugar donde pudiera practicar, me dijo que sí, que a media cuadra había un estacionamiento, fuimos ahí me explicó como meter las velocidades y como bajar las piernas, di 4 o 5 vueltas y le dije a mi hermana, quien me acompañó, que nos fuéramos, el chico se impresionó por la rapidez que tuve al manejarla, de hecho me dijo que había vendido 5 antes y que todos se habían caído, y que se habían tardado como media hora para irse, en fin, así me fui, no pude practicar ese día porque era viernes y no circulaba, pero el sábado nadie me bajó de mi moto por muchas horas.
En Acapulco pasó algo similar, a pesar de que no sé nadar, renté una Yamaha de agua, y después de un par de indicaciones me fui a recorrer Puerto Marqués con el agua salpicándome la cara y dando giros cerrados, claro sin implicar riesgos, pues opino que prefiero estar viva para seguir haciéndolo que “pasarme” de audaz y no volverlo a hacer jamás ¡es muy rico!
Y así es como mi gusto por los motores se ha ido dando, me encantan y tan solo me duele no tener la lana para correr de verdad en una seria indi cart!, aunque tanto accidente no me agrada. A mí lo que me gusta es una pista sola, acelerar al máximo permitido para no correr peligro y sentir la velocidad sin miedo, tan solo con libertad, con adrenalina pura y con responsabilidad, es más rico que sintiendo miedo.

LA SONDA LCROSS

La zonda LCross ha sido estrellada contra la luna. Dicha zonda ha cumplido con todo su propósito de andar por el espacio recabando información para el ser humano. Debido a que estos artefactos se envían a viajar por años, es realmente difícil y costoso proporcionarles el suficiente combustible para regresarlos a la tierra, por el contrario, aprovechan las fuerzas que rodean a la luna, para hacerlos entrar en órbita y al final estrellarlos contra la luna con cierta exactitud. Esto se viene haciendo desde los 60’s, pero ahora el choque ha tenido una importancia adicional, pues se ha calculado que ocurriera en un cráter para, por ejemplo, averiguar si hay agua. La zonda al chocar a la velocidad de 2 kms por segundo genera un gran calor el cual genera luz, a pesar de que no generó la luz que se esperaba, sobre todo por quienes querían verlo desde la tierra por aquellos que tuvieran un telescopio de aficionado, pero grande, resultó en mucha expectativa y satisfacción por parte de los científicos. El cráter en el que se sucedió el choque por la rotación, traslación y eje de la luna nunca le ha dado la luz del sol. Los reportes preliminares indican que existe una gran cantidad de sodio, en la tierra, donde existen la mayor cantidad de concentraciones de este mineral, son aquellos lugares donde existieron lagos. De esta forma los científicos intentarán averiguar más sobre nuestro satélite, digo, ya entrados en gastos, pues la zonda ya está allá y no hay más que aprovechar las imágenes que esta ha mandado hasta el final de su funcionamiento. No cabe duda que de verdad se continúa la labor de conquista por la gente de poder, a pesar de que para los simples mortales nos resulta inquietante y curioso el hecho, el suceso ha levantado la inquietud nueva de volver a explorar y a adueñarse del espacio.
Se ha hablado últimamente de reiniciar el programa de la conquista del espacio, a pesar de que Estados Unidos, “no tiene tanto dinero” para dicho proyecto. La cuestión en mi opinión es que, ok, igual y sí hay agua en la luna, igual y puede haber cierto tipo de vida, o podemos ir en un futuro lejano a “chuparle”, el agua a la luna y gastar miles de millones de DOLARES, en este tipo de proyectos, para que o estemos muertos para cuando esto suceda, o solo los millonarios, de esos mañanas, puedan alcanzar estos sueños. Pasarían unos cientos de años para que el viaje a la luna se volviera costeable para clases “medias” y eso si encuentran una forma en la cual no se gaste tanto combustible para ello, o se sigan dañando las capas que cubren a nuestro planeta en cada “salidita”.
Mientras tanto aquí en la tierra se detienen, por problemas económicos, las investigaciones y conclusiones de curas para enfermedades. Para mí, es mucho más importante, si no alcanzar el sueño de “la vida eterna”, que resulta tan controversial, sí alcanzar una calidad de vida mucho mejor. Un ejemplo se encuentra en que se han venido haciendo investigaciones con respecto al Alzheimer, estudios en ratas han comprobado que ciertos hechos como la falta de sueño provoca que se dispare cierta sustancia en los animales, la cual desarrolla la dichosa enfermedad, diversos métodos y sustancias se han probado y prácticamente nos encontramos ante el hecho de que en ratas YA ES CURABLE, dicha enfermedad, pero por falta de recursos económicos no se pueden hacer pruebas en humanos. Si se tuvieran dichos recursos auguran no más de 5 años para comprobar la solución. Sin embargo les es más “importante” viajar al espacio a donde no van más de una decena de personas al año, que curar a las personas con dicha enfermedad, así como muchas otras. El problema es ese, no se destinan esas cantidades millonarias a la ciencia y a la investigación, se destinan a tonterías. Estoy de acuerdo que destinen recursos a la investigación de cómo destruir un aerolito que debido a su tamaño pueda causar daño a nuestro planeta, y de lo cual aún estamos muy lejos para lograrlo, y eso por conservarnos sanos y salvos, pero no destinar miles de millones de dólares en cohetes y naves cuando se pueden destinar dichos fondos a la investigación desarrollo, comprobación y solución de enfermedades como el cáncer, que resultan más inminentes, inmediatas y desgraciadamente tan comunes en millones de personas.
Podemos entonces, seguir por NASA TV, en nuestras computadoras, la transmisión de cómo se impactaba la zonda contra la luna, lo cual sí, evidentemente es un acontecimiento atractivo, así como las ruedas de prensa y lo que tienen que decir los científicos, pensando que la luna es nuestra, pero que en el futuro será de aquellos que la conquisten y te vendan un terreno. Podremos poblar Marte, si ustedes quieren, pero de seguir destinando tanto papel verde en proyectos para conquistar el espacio, los pobladores que lleguen a tener un cachito de luna, seguirán teniendo cáncer y Alzheimer, Todo por la necedad y la ineptitud. Aún no puedo creer que a estas alturas del desarrollo humano, existan personas con poder que de verdad “no piensan”. Existen prioridades y yo prefiero poniéndome en el lugar de una persona con poder de decisión, que las masas me sigan porque ayudé a encontrar la cura para a sus familiares, que porque les regalé un boleto doble para 3 días y 4 noches en el cráter norte de la luna! ¡Por los dioses! ¡Y lo peor es que de verdad esto existe y es cotidiano y no podemos hacer nada más que quejarnos!

06/08/2009

El Rey del Pop

“El Rey del Pop”, no fue llamado así, simplemente por sus éxitos musicales desde su infancia o por su talento. Se ganó a pulso el título por llegar al gusto de millones. Antes de su muerte se hablaba de él a diario y siempre había una noticia de él, hoy con su abrupta ausencia acrecentó exponencialmente la venta de su material, legítimo e ilegítimo, los videos más vistos, la música más escuchada y la noticia más hablada en las últimas semanas encabeza un Top inimaginable e incontable alrededor del mundo, tanto así que se ha perdido la cuenta y por lo que está “cañón” que alguien le quite el título, o lo sobrepase. A la fecha su vida sigue siendo controversial y está en la boca de la mayoría, es difícil encontrar a una persona que no sepa quien fue Michael Jacson, aunque si lo vieron de niño y nunca más lo volvieron a ver, porque se fueron a una isla desierta y sin comunicación y entonces regresaran a la civilización y se lo hubieran topado en la calle, no lo reconocerían y eso es seguro ¡¿Qué no?!:

05/08/2009

Catarsis


Y cuando creíamos el tema cerrado sucedió un evento:
“El lunes 22 de junio mi ex se atrevió a llamarme nuevamente, después de casi 3 meses de su abandono para decirme que su mamá, si leyeron bien, que su mamá estaba muy enojada por lo sucedido y que necesitaba las pocas cosas que había dejado y sus fotos. Caray, lo cínico de la gente es tan absurdo y tan insensato que no se puede comprender. Obviamente le dije que la relación era de dos y que si nunca metió a su mamá, mucho menos ahora lo haría y mucho menos habiendo terminado la relación, además de que haciendo cuentas y pensando en bienes mancomunados y dividiéndolo todo a la mitad, los números rojos no le favorecían, aunque como todo el que me conoce sabe, que a mi al final de cuentas lo material nunca me importó.
Tuve la oportunidad de por fin desahogar mucho de lo que me faltaba decirle, discutimos, aunque en una forma digamos tranquila, por más de una hora, por fin pude decir tantas cosas que no había podido, cosas que mi sicólogo me preguntó “¿tienes aún algo que decirle o tienes cosas pendientes?” En el momento le dije que ya no, pero al momento de la llamada me di cuenta de que había aún una soga que me ataba, esa soga que permitió que me humillara, que me pisoteara con su cínico “no tengo nada que ver con M”, ya ven, siempre niegan a la persona tratando de salir “limpias o limpios” de la relación, pero después te enteras que a los días o a la semana ya anda con él o con ella, aún no entiendo porqué hacer esto, porque quieren tener un falso orgullo de que hicieron bien las cosas cuando fue una gran mentira, pero en fin. En la llamada por fin aceptó, muy no queriendo que andaban y con su propio error intentó su defensa con la frase “no podíamos evitar lo que sentíamos”, tratando de justificar su infidelidad, por fin pude exponerle lo que a ustedes en este blog he intentado explicar, la mala forma en que sucedieron las cosas, en que si a ambas personas se les había expuesto el que podían decir el “ya no siento nada” y el que no lo hicieran y además traicionaran estaba mal, así se lo expuse, intentó seguirme controlando, pero esa soga por fin la corté yo, cuando le quité el control de la conversación, cuando por fin evité que me envolviera en sus frases y en sus palabras mareadoras, pude por fin darle la vuelta y escudarme con la verdad y la razón, diciéndoselo: “ya no J, ya no puedes manipularme ni controlarme, ya no, eso se acabó”, entonces me liberé por fin de su yugo, el cual yo permití tantos años, el creer ciegamente en que tenía la razón de todo y no debatir casi sus argumentos aunque fueran errados, estaba en la ceguera completa… No puedo negar que tuvimos momentos geniales, pero al final de cuentas todo fue una farsa, no tuvo caso una “relación” de 4 años si al final se le iba a poner dinamita a todo lo construido para hacerlo mil pedazos. Le expuse la tremenda realidad de no volverla a ver y, sobretodo, la realidad de que aquella persona que me respetaba y amaba había dejado de existir por lo que no quería volver a saber nada de “esa” persona, cuando con anterioridad intenté mantener un vínculo, conformarme aunque fuera con un mail, lo que estaba completamente mal al saber que me había hecho tanto daño.”
-Cuando termina una relación así, sicológicamente intentamos mantener el vínculo, nos llegamos a “conformar” con una amistad o al menos el escucharle cada mes para cualquier pretexto, cuando esto resulta muy nocivo para uno mismo. Defendemos incluso a la persona, le justificamos sus acciones y estamos ahí siempre para cuando nos necesita y esto es una dependencia patológica, nos metemos el pié a nosotros mismos y no nos damos cuenta de ello. En el momento en que abramos los ojos, podremos entonces liberarnos de alguien a quien al final de cuentas no le importamos, puesto que se fue a acostarse con alguien más. Abramos los ojos y no cometamos este error. No lo hagan, mejor deshóguense a tiempo y terminen de raíz por su propio bien.-
            “Lloré mucho, volví a fumar, y me sentí muy frágil, nuevamente sentí todo lo destrozado en mí, al hacerle una persona chiquitita para encerrarla en un baúl diminuto y por fin enterrarle en el jardín y cubrirle de tierra y pasto.
            Ese día hablé con mi sicólogo, se enfadó al decirme que por una llamada no íbamos a retroceder todo lo ganado, me hizo hincapié en todo lo avanzado, en que pensara en mi lucha y en que no valía la pena seguir agarrandose de alguien a quien yo no le importaba y si le llegaba a importar era por pura vanidad de decir “no me puede superar, no me ha olvidado, me necesita”. Me dijo que me rodeara de mis amigos y eso hice, llamé a mis más queridas personas, la primera en llegar fue la más importante, piedra angular para convertirme en ave fénix y resurgir de entre las cenizas.
            Esa noche me fui a cenar con mis amigas, y noté que respiré mucho mejor y con libertad, noté también que mi mirada había encontrado un reflejo y que le importaba a alguien de verdad, sentí el cariño y el amor de mi gente.
            El miércoles subsiguiente, en terapia, se acentuaron todos mis sentimientos y se concluyeron las ideas que me daban vueltas: ¡por fin había soltado a J!, ¡por fin me había liberado!, ¡por fin le había quitado el control de mi vida!, por fin le había dicho cosas que tenía encerradas y me hacían tanto daño, por fin me desahogué. Fue como quitarme las esposas de las muñecas y los grilletes de los tobillos con la gran bola pesada de plomo que te sujetaba a la arena de un mar profundo y turbio, entonces, poder nadar hacia la superficie desesperadamente hacia arriba, entre las lágrimas que se fueron limpiando con el agua salada. Por fin llegar a la superficie abriendo la boca para introducir la mayor cantidad de oxígeno a mis pulmones y abrir los brazos, sentir la libertad, sentir el sol, mirar el cielo azul y estar tan cerca de la playa a donde se nada con brazada alegre y tranquila, amplia, disfrutando de un mar ahora tibio y calmo, llegar a la orilla acostarte en la arena, cerrar los ojos y percibir a la gente que te rodea, que te quiere y que te ama: LA LIBERACIÓN.”

            -La vivencia anterior nos indica que no hay que dejar nada en el tintero cuando una relación acabe. De la forma más pacífica posible, díganlo todo, expresen su dolor, su sentimiento, sus temores y sus frustraciones, expresen todo lo que puedan expresar en el momento, porque aunque siempre hay algo más que decir, el desahogarse en ese preciso instante, te liberará el alma de un gran peso y te ayudará a “soltar” más rápido a esa persona, le quitarás el control de tus sentimientos y de tus emociones y entonces estarás solo tú a cargo de ellas, ya no te engañarás con el “es que ella, es que él”, ya solo serás tú y tu corazón.
En una de las publicaciones anteriores hablamos de Catarsis (del griego κάθαρσις kátharsis, purificación) es una palabra descrita en la definición de tragedia en la Poética de Aristóteles como purificación emocional, corporal, mental y espiritual. Mediante la experiencia de la compasión y el miedo (eleos y phobos), los espectadores de la tragedia experimentarían la purificación del alma de esas pasiones. Pensamos en ese entonces que se había hecho una catarsis, pero no hay más evidencia por las palabras de nuestra persona, que ésta es en verdad su Catarsis al llamarle “La Liberación”. De esta manera se habrá comenzado el dejar a un lado a quien nos hizo daño, podrás entonces hacerle a un lado para poder seguir caminando, comprenderás que no merece ni tu saludo, ni tu presencia, porque no tuvo miramientos al usarte, al abandonarte, comprenderás que no vale la pena quitarte la vida o dejar de querer vivir bien por una persona a la que no le importas y te lo comprobó al dejarte, en verdad la frase “no vale la pena”, tiene mucha razón cuando la escuchamos y comprendemos por las razones anteriores.

NO HAGAS UNA PRIORIDAD DE ALGUIEN PARA QUIEN TU ERES SOLO UNA OPCIÓN
            El consejo entonces es: No dejes nada sin decir, pero dilo tranquilamente y con prudencia, pero con verdad, tan solo exprésale lo mal que te sentiste, dile lo que no le dijiste por temor a lastimar, pero hazlo con educación y con tacto, pero ¡díselo! No te quedes con nada, porque si te quedas con algo, ese algo te hará daño. Al menos pídele que te dé esa oportunidad, al fin y al cabo la relación ha terminado, y en agradecimiento a los buenos momentos, al menos por eso, que se dé la oportunidad de decirlo todo. Exponle la verdad, todas esas mentiras que te dijo, todas esas cosas que te ocultó, exponlas a plena luz para tu propia sanidad mental, para tu tranquilidad, aunque las siga negando, aunque siga mintiendo, sabrá que tú lo sabes y que no eres ningún tonto o tonta. De esta forma tu mano se relajará y podrá soltar a esa persona, de esta manera ya no tendrá el control sobre ti, a pesar de que le digas que evidentemente la o lo extrañarás, a pesar de que nunca la, o lo olvides, podrás al fin liberarte y respirar.-



No cabe duda que la música representa nuestros sentimientos y qué mejor que la siguiente para quienes son fénix como yo: RBD – CELESTIAL http://www.youtube.com/watch?v=CVKoFmoBFCw