¡Hay
de los amigos a quienes les dimos la espalda por una “mujer”, “hombre” o “quimera”
(según sea el caso)! (Y que en momentos de tribulación te vienen a apoyar, a
pesar de que los hiciste a un lado). Sí, la persona en cuestión prefirió estar
con su pareja, que con ellos, en vez de darle lugar justo a todos, pues nadie
es perfecto. ¿Y cómo no iba a negarse ante los demás si le hacía feliz?, o al
menos eso creía. Nuestra persona estaba mareada por su presencia y siempre que
le hablaba de ellos, los juzgaba desde su crítica basada en su “experiencia”,
que se suponía excepcional por su corta edad y que muchos pensaban que era real,
le creyó. M llegó a decir que My era una persona que se la pasaría de pareja en
pareja, que era muy infantil inestable y algo “ojo alegre”, que debería olvidar
a la otra persona esa con la que estuvo y que resultaba ser muy aprensiva la cual
se iba a donde le movían el tapete. ¿Quién iba a decir que todas estas
opiniones acabarían siendo reversibles contra su crítica? Y de H, a pesar de
que J le llegó a estimar y a ayudar en su momento, le parecía una persona muy
cerrada, arbitraria y no adaptable, y así podría decir de cada uno de mis
amigos a los que en general tachaba de inmaduros, de inseguros y de no saber
qué era lo que querían. Todas esas críticas se volvieron en su contra y más rápido cae un hablador que un cojo,
pues resultó ser una persona tan humana y tan imperfecta como cualquiera de los
amigos o “conocidos”, como J les llamaría, de nuestra persona en cuestión. Aunque
en medio de su hermetismo proclame saber perfectamente cómo hacer las cosas y
lo que quiere, si claro, después de usar tapetes y escalones, pisoteando a quien
fuera conseguiría lo que “quería”, sin respetar nada.
Debió
escuchar a sus amigos, de hacerles caso, debió escuchar consejos en su momento,
pero solo creí en J, creyó en todas las mentiras que día a día le decía y que
respaldaba con hechos, creyó que le amaba y por eso pensó que lo correcto era a
poyar a su pareja. ¿Quién haría otra cosa en su caso, si no creerle, si no
confiar?
Y
terminamos con su mensaje: “Mil perdones a quienes fallé y no escuché,
disculpen mi ceguera por favor”
¡Nunca
hay que creerse más que los demás!, porque en un acto aprensivo, de pasión o
como se llame, puedes quedar muy mal, puedes hacer que todas tus críticas te
caigan como avalancha encima. Su gran suerte: es una persona que no está sola y tiene a
alguien quien también habló de más y que juntos darán la espalda a cualquier
juicio, justo o no, razonable o no. ¡qué mal! que en algún momento de nuestra
vida nos volvamos tan egoístas y narcisistas no aceptando NUNCA, NUESTROS
ERRORES ¿no es así?
SI TIENES RAZÓN NADIE NAIDE... ES PERFECTO. PERO EN ESTA VIDA TAMBIÉN NADIE PUEDE JUZGAR A NADIE.
ResponderEliminarCrecemos con la idea errónea de que "nadie puede juzgar a nadie", por ende dejamos "pasar" las cosas, ya que es un artificio sicológico para negarnos a nosotros mismos cuando “algo” anda mal, es como el comparar a las personas, se nos dice que no lo hagamos, pero si no lo hiciéramos nos estaríamos estancando en “lo que nos toque”, en vez de elegir la mejor opción. Con respecto a juzgar, caemos en el debate de siempre: ¿qué son los valores? ¿cómo verlos si no juzgas la situación?. Además no nos hagamos, todos, sin excepción, siempre juzgamos, de una o de otra forma o “criticamos”, como lo diríamos maquilladamente. BrokenHeartSurvival
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